
LOS ESCULTORES DE SUEÑOS
(capítulo 1)
En el último momento paseó despacio, intentando acallar el silencio que la rodeaba. Si hubiera podido comprender desde un principio...pero dentro de poco su memoria se habría disuelto. A los seres como ella no les estaba permitido aquel derecho. Pero dejarse robar todos sus recuerdos, cuanto había conseguido ser por unas horas, era tan doloroso como el hecho de no poder llorar.
Aún le quedaba algo de tiempo. En algún lugar existía una solución. Si pudo escapar una vez, quizá lograra conservarse de nuevo.
Desaparecer sin más. ¡No, nunca!
Era importante dejar una huella, grabar su historia para que si otros lograban huir, como ella, y quedaban encadenados al destino de la propia vida, si sentían que en un último gesto alcanzarían a expresar esa tristeza por el recuerdo truncado, entonces podrían oír su historia, que les daría esperanzas y disolvería el terror hacia ese momento, hacia ese gesto que separaba el recuerdo de la vida, un movimiento tan fugaz como su paso por aquel mundo.

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