lunes, 23 de junio de 2008


LOS ESCULTORES DE SUEÑOS
(capítulo 1)
En el último momento paseó despacio, intentando acallar el silencio que la rodeaba. Si hubiera podido comprender desde un principio...pero dentro de poco su memoria se habría disuelto. A los seres como ella no les estaba permitido aquel derecho. Pero dejarse robar todos sus recuerdos, cuanto había conseguido ser por unas horas, era tan doloroso como el hecho de no poder llorar.
Aún le quedaba algo de tiempo. En algún lugar existía una solución. Si pudo escapar una vez, quizá lograra conservarse de nuevo.
Desaparecer sin más. ¡No, nunca!
Era importante dejar una huella, grabar su historia para que si otros lograban huir, como ella, y quedaban encadenados al destino de la propia vida, si sentían que en un último gesto alcanzarían a expresar esa tristeza por el recuerdo truncado, entonces podrían oír su historia, que les daría esperanzas y disolvería el terror hacia ese momento, hacia ese gesto que separaba el recuerdo de la vida, un movimiento tan fugaz como su paso por aquel mundo.

PIEDRAS
(Prefacio de Los Escultores de Sueños)
(...)Los Escultores jamás deberán saber cuál es su verdadera situación. Para ello, antes de que puedan tomar conciencia de su propio ser, serán sometidos a un proceso que, sin levantar la más mínima sospecha, los eliminará por completo: les endurecerá la piel de forma progresiva, hasta que asuma la dureza de la piedra, y les borrará todo rastro de memoria. De este modo, jamás llegarán a suponer una verdadera amenaza (del libro de los Escultores de Sueños)
Con el paso de los años, los restos de las mutaciones fueron acumulándose hasta levantar un pedregal formado por las más diversas rocas alrededor del templo sagrado donde se guarda el libro de los Escultores de Sueños.
Hasta que un día, uno de estos pétreos clones consiguió escapar y conservar su memoria durante unos minutos más de lo necesario...
LA CAJA BLANCA DE LOS CUENTOS
Había una vez, olvidada entre los rincones de la gran ciudad, una caja blanca y reluciente a la que nadie prestaba atención. La caja iba de arriba abajo por las calles, ensuciándose bajo la lluvia de invierno hasta que perdió su brillo. Pero un buen día alguien tropezó con ella. ¡Una caja! Qué misterios podría esconder aquél curioso objeto?
Quienquiera que fuese rescató la caja del olvido, dejándola de nuevo limpia y reluciente. Y cuál fue su sorpresa al mirar en su interior y ver que, bajo el agua encharcada, extraños y sorprendentes seres asomaban curiosos las cabezas por entre las grietas del suelo, impacientes al poder contarnos por fin, después de tanto tiempo, sus historias...pues en la caja blanca de los cuentos, iban a tener lugar los más extraordinarios acontecimientos...